Entrevista a Dani Alonso, responsable de las sesiones Jazz and Swing

«Las Jazz & Swing de Apolo son sesiones
de alto voltaje»

Cuando la sesión de Jazz & Swing invade la sala el último domingo de cada mes, Apolo parece viajar a aquellos gloriosos tiempos cuando los bailes de salón estaban en boga. La pista, con sus bombillas y sus texturas aterciopeladas, proyecta sombras rojas que nos trasladan a los años locos del Charleston. Nueva York, Harlem, “La Ley Seca”, una fiesta clandestina, gansters, vestidos al vuelo, lentejuelas y muchas plumas. Bienvenidos a un show lleno de ritmo, color y pasión. ¡Bienvenidos a la Jazz & Swing de Apolo!

Textos: Eva Espinet

Los sonidos, procedentes de una big band, se exacerban. Un centenar de bailarines y acróbatas de lindy-hop, vestidos con ropa retro, danzan a golpe de piruetas en el aire, con movimientos sincopados de las extremidades que se alzan al vuelo. Toda la escena es un espectáculo en vivo, la orquesta con sus dieciséis músicos, la cantante, los que bailan, lo dan todo en el parquet con una energía endiablada que se libera como una corriente eléctrica. «Es una fiesta con muy buenas vibraciones. Estás tocando en el escenario y sientes que transmites una energía muy especial al público y, entonces, el público que baila te la devuelve multiplicada por dos. Es un intercambio constante durante todo la sesión. Es alto voltaje. Hay momentos claves, como cuando hacemos sonar Apolo Jams, que el batería toca con un ritmo frenético, entonces, los bailarines hacen un círculo en medio y se sacan a bailar unos a otros. Cada uno hace su espectáculo y el resto corea y aplaude. Es muy chulo!», exclama Dani Alonso, responsable de esta fiesta donde se vive el swing más vibrante.

La Barcelona Jazz Orquestra, dirigida por Dani Alonso, hace cosas tan mágicas como versionar en clave de jazz a los mismísimos Beatles, AC/DC, Stevie Wonder, Bruce Springsteen, Dire Straits o Supertramp, en colaboración con otras bandas como la francesa y exquisita Pink Turtle. «A Apolo vienen a cantar artistas como Susana Shaman o Gemma Arrié, que son unas excelentes vocalistas de Barcelona. Y de vez en cuando, hacemos algún concierto especial y traemos gente de fuera como Jessie Davis, de Nueva Orleans, o Emmanuel Job, de Camerún. Por ejemplo, organizamos una sesión de homenaje a Ray Charles y se aprovechó que alguien estaba de gira para invitarle. Este tipo de cosas hacen que las sesiones sean todavía más divertidas», explica Dani Alonso.

Son auténticas Jam Sessions en las que la banda ejecuta de manera impecable un sólido repertorio de clásicos —desde Duke Ellington a Dizzy Gillespie— y adaptaciones más cercanas al r’n’b, el soul y el pop. «Nosotros tenemos material hecho a medida y a menudo estrenamos composiciones, arreglos nuevos. Intentamos ir renovando el repertorio, aunque hay algunos temas clásicos que nos gusta mucho tocar y a los bailarines les encanta bailar, por ejemplo, Shiny Stockings, de Frank Foster. Y luego tenemos el que sería el himno de la orquesta, que es una canción que se compuso también en los años cincuenta, cuando el hombre tenía como meta llegar a la luna. Cuando se alcanzó este hito, Benny Carter escribió Apolo Jams, es muy divertida y ya que estamos en Apolo —la nave que pisó por primera vez la luna se llamaba así—, la tocamos y la pista se vuelve loca», reconoce el alma mater de esta fiesta.

Hace ya más de dos décadas que Barcelona es el centro neurálgico de la escena swing. Cualquier rincón de la ciudad sirve para bailarlo, desde una plaza de barrio a escuelas y locales, entre los que destaca una sala, Apolo. Así lo constata Dani Alonso: «Apolo es una sala que es muy bonita, es grande y las sesiones de Jazz & Swing se hacen con una big band, cosa que es bastante singular. Normalmente, en otras ciudades europeas se presenta un formato menor en una sala pequeña, con menos músicos. Llegas aquí y tienes la sensación de estar en el Savoy de los años cuarenta. Cuando vienen a vernos los mejores músicos del mundo y tocan en el escenario de Apolo, con la gente bailando con tanta energía, piensan “¡Ostras! Esto no ocurre en ninguna parte en el mundo”. El Lincoln Center de Nueva York, que tienen muchos recursos a su alcance, lo ha intentado muchas veces sin conseguirlo».

“Hay eventos a diario y Apolo es una de las citas obligadas.
Todo el mundo que baila swing conoce Apolo”

Desde que, en 1998, el primer director de esta orquesta, Oriol Bordas, propuso montar unas sesiones de jazz bailable a Apolo, la convocatoria de Jazz & Swing se ha convertido en uno de los grandes acontecimientos de la ciudad. «Era toda una novedad en Barcelona, se había hecho en los años treinta o cuarenta porque formaba parte de la música popular que se bailaba. En Europa, siempre se han seguido haciendo. En París, hay un club de jazz con una pista de baile y la gente se lo pasa muy bien —afirma Alonso—. Hay una comunidad de bailarines de swing en Barcelona muy grande. En Cataluña hay miles de personas que lo bailan regularmente. Hay eventos a diario y Apolo es una de las citas obligadas. Todo el mundo que baila swing conoce Apolo». Dani Alonso reconoce a un público que ya es fiel a la sala y a estas sesiones de swing: «Hay mucha gente que repite, parte de ese público lo ves cada domingo. Somos como una familia, somos amigos, y es chulo ver esas caras conocidas que se iluminan cuando tocas canciones nuevas, cuando hay algún invitado, algún solista o algo especial, los ves que están allí en primera fila disfrutando a tope. También es muy chulo ver a los bailarines profesionales hacer sus demostraciones llenas de buenas vibraciones, porque a nosotros eso nos da mucha energía».

La Barcelona Jazz Orquestra ha recorrido los principales festivales del mundo y ha colaborado con artistas de la talla de Benny Golson, Frank Wess, Ann Hampton Callaway, Tony Hadley, John Faddis, Phil Woods, Pink Turtle, Nicholas Payton o Frank Foster. Más de veinte años en el escenario y más de quince actuando en la sala Apolo, se dice pronto. «Para nosotros, Apolo es un poco nuestro; es lo que nos permite mantener viva la orquesta en temporadas que no hay conciertos. Nosotros hacemos conciertos en todas partes, allí donde nos piden, fiestas mayores, auditorios, ayuntamientos, festivales; hay años que tenemos muchos conciertos y hay otros que tenemos menos. Apolo nos facilita una continuidad, así siempre estamos vivos y se lo agradecemos».

“Una fiesta muy chula fue la primera, La Ley Seca, años veinte,
con el charlestón y la gente disfrazada para trasladarse al mismísimo Harlem.”

Una sesión de Jazz & Swing tiene el aliciente de reunir a músicos consagrados de la ciudad y a jóvenes promesas. «También muchos bailarines que vienen los domingos a Apolo son profesores de escuelas de swing. Bailan con los amigos, con los alumnos, hacen demostraciones, es un show que da pie a cambiar de pareja en cada baile», nos desvela Dani Alonso.

Las fiestas temáticas son el otro aliciente para los bailarines. A los hoppers, vestidos para la ocasión, les seduce el aire retro y cálido de la sala, escenario perfecto donde uno se puede imaginar estar en una de las escenas míticas de Los Rebeldes del Swing (1993). Apolo, con ese aire vintage, transporta a los bailarines a esos años treinta donde se inicia el swing. La sala, la orquesta y el público se disfrazan para la ocasión. «Una fiesta muy chula fue la primera, La Ley Seca, años veinte, con el charlestón y la gente disfrazada para trasladarse al mismisimo Harlem. Otra fue la de los años cincuenta con la estética Grease, muy divertida. También hemos viajado a Little Italy con canciones de Frank Sinatra y Dean Martin; al Mardi Gras, con el carnaval de Nueva Orleans; o nos hemos sumergido en la Navidad con la gente vestida de gala».

Son fiestas que ningún aficionado al swing se quiere perder y que han hecho de esta big band, formada por algunos de los mejores especialistas de jazz de Cataluña, una de las más relevantes del panorama europeo, una orquesta que ha pasado por escenarios tan emblemáticos como el Lincoln Center de Nueva York.

Alonso reconoce que faltan salas en Barcelona como Apolo. «Lo que hace Apolo es único. Es un lugar ecléctico donde encuentras todos los estilos. Desde grupos emergentes que no conoce nadie a bandas históricas, pasando por las sesiones de DJ. Yo vengo al Nasty Mondays y me lo paso muy bien, porque ponen música muy “guay” para bailar. En las “discos” de Barcelona ponen ruido, en cambio vienes aquí y dices: “¡Madre mía, qué pasada!” Hacen fiestas, cosas curiosas e imaginativas, y siempre todo muy acogedor».

No se le puede rendir mejor homenaje al Apolo de aquellos días ilustres, cuando hoy cumple 75 años sin parar de bailar. La atmosfera de aquellos años que la sala todavía conserva hacen de la Jazz & Swing una tarde mágica e irrepetible.

Ho sentim, però aquest contingut nomès està disponible en castellà.*
Comparteix