Entrevista a Ian Pooley, primer Dj residente internacional de Nitsa

«Pincho con el retrovisor puesto en años anteriores pero intento poner siempre un pie en el futuro»

Ian Pooley aterrizó en 1995 en Nitsa cuando este club todavía no era parte de Apolo. Desde su aterrizaje en Apolo, Nitsa es el club a donde Ian siempre vuelve para poner la pista patas arriba con su inconfundible house o tech house mezclado con música brasileña. En el 75 aniversario de Apolo, esta figura indiscutible de la música electrónica moderna nos descubre cómo fueron sus años de iniciación como DJ en Barcelona.

Texto: Eva Espinet

Ian, viajemos a aquellos primeros años de la década de los años 90, cuando aterrizaste en Barcelona para hacer tus primeras incursiones como DJ en el club primigenio del Nitsa (1994-1996) que entonces triunfaba en la plaza Joan Llongueras, ¿Qué recuerdos tienes de aquel Nitsa “Giratorio”?

Ja, ja, era un lugar muy oscuro, lleno de humo y lo que más me sorprendía es que la gente estuviera tan atenta y en silencio escuchándome. La primera vez que pinché en Nitsa fue junto a Aleix (DJ Sideral), cuando él todavía era uno de los disc jockeys residentes. ¡Fue hace veinticuatro años! No recuerdo mucho de aquel tiempo pero sí de quedarme fascinado. Fue mi primera sesión en Barcelona y todo funcionaba bajo el horario español, empezar a pinchar tarde, a altas horas de la madrugada. Como DJ invitado tenía que esperar hasta las cuatro para pinchar. Para mí, era una locura y pensaba: “¿Por qué la gente no llega antes al club y disfruta largo y tendido de la noche?”.

¿Cómo viviste el cambio de residencia del Nitsa a la Sala Apolo (1996)?

No me acuerdo de las fechas exactas, pero lo recuerdo como un cambio muy positivo. La sala era más amplia, tenía más sitio para mi, además programaban como ahora, sesiones de todo tipo. Creo que eso es beneficioso para la sala. Recuerdo ver en el público caras conocidas del primer Nitsa, que también fue una buena señal. Y siempre estaba lleno, desde el primer día. Me encantaba el escenario, la sala antigua, la atmósfera, ¡era una gozada pinchar! Al principio, como la cabina estaba en la pista, estabas rodeado de público. Personalmente, yo soy más afín a este tipo de sesiones, más que estar en el escenario. La gente venía a saludar, a pedir canciones, sentía al público muy cerca…

                                       Ian Pooley pinchando en Nitsa (Apolo) a finales de los 90

¿Qué es lo que más te gusta de actuar en el Nitsa Apolo?

Siempre estamos de broma y lo pasamos muy bien pinchando. Como sala, me parece fascinante y los diferentes ambientes musicales que se pueden encontrar a lo largo de la semana le dan un valor añadido. Antes de acostumbrarme al horario español, recuerdo estar a las dos de la madrugada en Apolo, no haber nadie y pensar: “¡Qué bajón, esta noche no viene nadie”. Y de pronto, llegar las cuatro de la madrugada y llenarse la pista hasta arriba. ¡Eso es genial!

Apolo acaba de cumplir 75 años, ¿qué te parece?

¡Es una auténtica locura! ¿Cuánta gente habrá pisado ese suelo en todos estos años? Por la parte que me toca en cuanto a Nitsa, cuando llevas un club así durante veinticinco años, eso dice mucho de ti. ¡Imagínate Apolo!

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